Si vas a la nieve y quieres tomar algo tranquilo sin tener que cargar con los esquís, este candado es tu salvación.

Pesa menos de 210 gramos, así que lo llevas en el bolsillo sin que moleste.

Se engancha fácil pasando el cable por la parte trasera (sin pasarte) y pulsando el botón, y para soltarlo solo necesitas la llave que viene incluida.

Está diseñado para esquís que tengan la sección central más estrecha que la punta, justo encima de las fijaciones, y se adapta a grosores de entre 70 y 96 mm, que cubre la mayoría de esquís de descenso y alpino.

También puedes pasar el cable por los bastones para asegurarlos juntos.

Es rápido, sencillo y te da tranquilidad mientras te tomas un café o descansas en la terraza.
Un accesorio pequeño pero muy útil para cualquier esquiador que quiera evitar sustos.

